El fantasma del amor
en su castillo de devocion
atrapado me dejó.
Perdido, de manos atadas,
en mi insipiente destino
vestido para la ceremonia final.
Rezo mi plegaria,
encomendandote mi alma,
repitiendome una y otra vez:
..."Necesito de tu amor,
tanto,como tu necesitas respirar para vivir..."