Armenia, un país de algo más de tres millones de habitantes, permaneció toda una jornada sin conexión porque una anciana cortó el cable.
Sucedió el pasado 28 de marzo, cuando una anciana buscaba cables de cobre para robarlos y poder venderlos después. Removiendo entre la chatarra, encontró el cable de fibra óptica, lo cortó, y dejó al 90 % de los usuarios de Armenia y de Georgia sin conexión a Internet.
La mujer ha sido detenida, acusada de dañar propiedad estatal, y, de ser juzgada, podría pasar hasta tres años en la cárcel. Sin embargo, se tiene en cuenta su avanzada edad, y tal y como afirma Zura Gvenetadze, portavoz del Ministerio del Interior armenio, "ha sido puesta en libertad hasta que se celebre el juicio".
"No sé cómo pudo llegar hasta el cable, está enterrado en el suelo" asegura el jefe de marketing de la empresa que suministra el servicio, Giorgi Ionatamishvili. En total, 3,2 millones de usuarios, entre Armenia y el país vecino, quedaron desconectados por este incidente.
El robo de cobre es muy habitual y no es la primera vez que las conexiones quedan suspendidas por un suceso similar. En 2009 un chatarrero también cortó sin darse cuenta el mismo cable.