Te dan mas crédito por el menor acto de inteligencia.
Tu apellido no se pierde.
El mundo está pensado por y para ti.
Puedes ser presidente.
Puedes racionalizar cualquier cosa con la frase “¡A la mierda!”.
Las conversaciones telefónicas con tus amigos duran 30 segundos.
En las películas los desnudos son casi siempre femeninos.
Tu culo no es un factor en entrevistas de trabajo.
No tienes que agarrarte la falda cada vez que subes una escalera en un lugar público.
Todos tus orgasmos son reales.
Puedes comprar preservativos sin que el de la tienda te imagine desnudo.
Nadie piensa secretamente si “te lo tragas”.
En el sexo nunca tienes que preocuparte por tu reputación.
No tienes que acurrucarte frente a un culo peludo todas las noches.
Las películas porno están diseñadas para ti.
La gente nunca hecha miraditas a tu pecho cuando le hablas.
Nunca te pierdes una experiencia sexual porque “no quieres”.
Que no te caiga bien una persona no quita tener buen sexo con ella.
Piensas en sexo el 90% del tiempo desde que te despiertas.
Puedes comer una banana o un helado en lugares públicos tranquilamente.
