Una parábola, Arena:
Imagina que un individuo se va a un colegio armado hasta los dientes y se pone a disparar a diestro y siniestro contra todo lo que se menea. Dispara contra niños, profesores, empleados, padres y madres. Rápidamente, acuden las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado para detener a tamaño asesino. Como no se aviene a razones, deben entrar por "las bravas" ... siendo necesario dispararlo para conseguir reducirlo. El tipo queda mal herido, pero no ha muerto. El resultado de sus actos es una carnicería en toda regla: 50 niños muertos, 10 profesores, 20 padres ... otros tantos malheridos debatiéndose entre la vida y la muerte ... familias destrozadas ... ¡una tragedia!
Rápidamente, unos camilleros los trasladan a una ambulancia, donde recibe los primeros auxilios por parte de médicos y enfermeros. Dada la gravedad de sus heridas, es preciso trasladarlo de inmediato a un hospital. Hay que intevernirlo de urgencia. El conductor de la ambulancia recorre la ciudad a toda velocidad hasta llegar al hospital, donde un montón de enfermeros lo entuban y lo asisten para conseguir estabilizarlo. Finalmente, un grupo de los mejores cirujanos lo operan ... con la mejores y más avanzas técnicas de la medicina moderna ... salvándole la vida. ¡Qué grandes profesionales! Los días posteriores recibirá los cuidados de médicos, fisioterapeutas y enfermeros/as para que se recupere lo mejor posible y pueda comparecer ante la Administración de Justicia a responder por sus actos criminales y a recibir el castigo que se merece.
Nadie cuestionará la actuación, profesionalidad, honradez, dedicación, honestidad ... de esos ATS, de esos camilleros, de ese conductor de ambulancia, de esos médicos y cirujanos ... Todos ellos, con su profesionalidad intachable le han salvado la vida. ¡Son héroes! Han hecho su trabajo, que consiste en salvar vidas humanas. Y lo han hecho bien porque además consiguieron que con ello ese criminal pudiese ser juzgado como le corresponde.
En cambio, el abogado que lo defienda (que estará haciedo su trabajo exactamente igual que todos los demás) será automáticamente tachado de hijo de puta para arriba. Se pondrá en tela de juicio su honradez, su honestidad, su moralidad. Se dirá de él que es un sinvergüenza, un cabrón sin escrúpulos, un tipo sin principios.
E incluso habrá gente como tú, Arena, que dirá "yo nunca podría pertenecer a un colectivo que defiende a asesinos múltiples". ¿Pero sí a un colectivo que salva la vida a asesinos múltiples ofreciéndole los mejores cuidados, atenciones y progreso tecnológico?
Y la realidad es que ambos sólo están haciendo su trabajo. Hacen lo que deben hacer. ¿Por qué unos son héroes y los otros villanos?