Que mi felicidad no dependa de nadie
que pueda sonreirle a la tristeza,
que el amor sea dado sin exigencias
que pueda sentirme libre como el aire.
Que mis alas sean amplias, libres, salvajes
que pueda levantarme y estar atenta
a posibles derrumbes y con entereza...
seguir a un redil interesante.
Que aprenda cada vez, siendo ignorante
que las lecciones de aprendiza sean problemas,
que yo pueda resolver con la paciencia
y la constancia de una mente apasionante.
Que camine mis pasos en mi viaje
sin nada que obstruya mi maleta,
que no me apegue a lo que me haga prisionera,
que el miedo me de más fuerza y más coraje.
ISABEL SERRANO ROMERO