Archive | Julio, 2009

Merluza en Salsa Verde

Merluza en Salsa Verde. La verdad es que con las calores del Verano cuesta meterse en la cocina y por eso es bueno tener a mano recetas como esta Merluza en Salsa Verde que se prepara en un momento y además es muy fácil de hacer.

Encontrarás muchas recetas donde a la Salsa Verde se le añaden yemas de espárragos, huevos duros o guisantes pero en ésta receta solo encontrarás los ingredientes básicos imprescindibles para realizar esta salsa. Tu si quieres puedes hacerla más contudente añadiendo cualquiera de estos ingredientes, como siempre a tu gusto!!! ;)

Merluza en Salsa Verde

Ingredientes para hacer Merluza en Salsa Verde (para 2 personas):

  • 4 rodajas de merluza (de unos dos dedos de grosor cada una)
  • 250 gramos de almejas (si son grandecitas mejor)
  • 125 ml de caldo de pescado
  • 2 cucharadas de vino blanco (yo usé manzanilla La Gitana)
  • 4 dientes de ajo
  • 3 cucharadas con perejil picado
  • 1 cucharada de harina
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • sal

Receta para hacer Merluza en Salsa Verde (para dos personas):

  1. Lo primero de todo es preparar las almejas para que suelten toda la arena. Tienes que dejarlas en remojo con sal 1 hora y cambiarles el agua un par de veces (total 2 horas). Si vas mal de tiempo déjalas en remojo mientras preparas la receta y sácalas del agua justo antes de añadir al la cazuela pero te arriesgas a tragar un poco de arena.
  2. Pela los dientes de ajo y pícalos muy finos. Coge una cazuela ancha (lo suficiente para meter las cuatro rodajas de merluza y las almejas), echa el aceite y pon a calentar. Luego añade los ajos y vigila que no se quemen.
  3. Cuando los ajos lleven un par de segundos bailando en el aceite (saltando con el chisporroteo) echa la cuchara de harina y cocínala durante medio minuto.
  4. A continuación añade el vino y luego el caldo de pescado (si está caliente mejor). Si el caldo de pescado no lleva sal añade una pizca y prueba de sal, pero ten en cuenta que las almejas y el pescado soltarán algo de sal. Así que ve con cuidado.
  5. Sala las rodajas de merluzas por ambos lados y cuando el caldo esté bien caliente añade el perejil picado y las rodajas a la cazuela. Deja 3 minutos por una de las caras meneando la cazuela suavemente para que la salsa vaya ligando (como en el bacalao al Pil Pil).
  6. Pasados los tres minutos dale la vuelta a las rodajas de merluza y añade las almejas. Sigue meneando la cazuela para que la salsa siga ligando A medida que se vayan abriendo las almejas puedes ir retirándolas con una pinzas a un plato y así evitarás que cojan una consistencia gomosa (muy dura, como caucho). Cuando las tengas todas abiertas devuelvelas a la cazuela para que tomen algo de calor y si han pasado tres minutos desde que le diste la vuelta a las rodajas de merluza el plato está listo para servir.
  7. Reparte dos rodajas en cada plato y rodea con las almejas. Después baña con la salsa verde el pescado y el marisco (yo en la foto añadí poco caldo pero en la mesa le puse cantidad). Fuera de la cocina y a comer!!!

A comer:

Hoy poco más que añadir, excepto que esta salsa invita a mojar pan así que no olvidéis comprar una buena barra. Por cierto, si os apetece otra receta de merluza algo distinta (con una salsa casi verde pero con almendras) te invito a que pruebes esta Merluza en Salsa.

Espero que les guste esta receta de pescado y que disfruten en la mesa con este plato. Pronto tendremos más recetas de cocina. Un saludo cocineras y cocineros.

PD: Fotografía original de Javi Rectas, si quieres usar esta imagen lee las condiciones de la licencia

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POLLO EN SALSA DE CURRY Y ZANAHORIA


De lo que nos enteramos. Ahora resulta que: "Una buena dieta en la que al menos de una a tres veces a la semana incluyamos salsa curry podría limitar el riesgo de desarrollar Alzheimer y Parkinson. También se investiga su capacidad de prevención del cáncer colorrectal e incluso de las enfermedades cardiovasculares".

"Trabajos recientes han demostrado un potente efecto anticancerígeno de la curcumina (el principio activo) en melanomas, linfomas, cáncer de pulmón y de próstata. Se están llevando a cabo numerosos ensayos clínicos, con resultados muy satisfactorios."

El curry que conocemos es un polvo compuesto por al menos veinte especias diferentes (canela, clavos, jengibre, pimienta roja, pimentón). Es típico de la tradición culinaria de La India y el Extremo Oriente. Tiene un sabor muy fuerte, picante y con un aroma muy marcado. Se utiliza para preparar carnes, aves, pescados, vegetales, arroz, salsas, sopas. Para conservarlo debe guardarse en un recipiente cerrado herméticamente y en un lugar fresco.

Hay 4 clases de curry:

Curry de Madrás, picante y aromático.
Curry Mild: Suave.
Curry Hot: Aromático y muy picante.
Curry Punjabi: Que no tiene cúrcuma y es semi-picante.

Es recomendable acompañar las recetas que lleven curry con otras suaves que mitiguen su fuerte sabor.

Merece la pena probar el curry ¿no?

Para esta receta usé una mezcla de curry dulce y de picante, de cultivo ecológico. Me encanta usar las especias en la cocina y merece la pena comprar estos productos, no son demasiado caros y se nota la diferencia.

No utilicé nata ni yogur, preferí aligerar el plato y "suavicé" el sabor del curry con zanahoria. Resultó ser una salsa ligera y sabrosa, ideal para esta època del año.

Ingredientes:

- Muslos de pollo
- 1 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 1 zanahoria
- El zumo de medio limón
- 100 ml de vino blanco
- Sal y pimienta
- Aceite de oliva
- 2 cucharaditas de curry (dulce, picante o una mezcla de los dos)
- Caldo o pastilla de caldo

Elaboración:

Al menos media hora antes, limpiamos los muslos de pollo, rociamos con el zumo de limón y salpimentamos.

En una olla con aceite de oliva, vamos dorándolos y los reservamos. En el mismo aceite pochamos la cebolla, la zanahoria y los dientes de ajo troceados muy pequeños. A continuación volvemos a echar el pollo, regamos con el vino y cubrimos con el caldo. Cuando el pollo esté casi tierno añadimos el curry y dejamos hervir hasta que el caldo haya reducido. Retiramos, tapamos la olla y dejamos reposar antes de servir.

Podemos usar manzana o incluso añadirle un tomate maduro troceado al hacer la salsa.

Os apunto una receta de salsa curry que suelo hacer cuando aún no hace demasiado calor:

Salsa Curry

Ingredientes:

- 1 cebolla pequeña
- 1 diente de ajo grande
- 1 manzana pequeña
- 250 cc de caldo de carne
- 4 cucharadas de aceite
- 2 cucharadas soperas de curry en polvo
- 2 cucharadas de nata liquida
- 1 cucharadita de harina
- 1 cucharadita de mostaza
- 1 cucharadita de zumo de limón

Elaboración:

Pelamos y troceamos la cebolla y el diente de ajo; pelamos y rallamos la manzana.
Freímos la cebolla y el diente de ajo en 4 cucharadas de aceite. Después, añadimos la harina, removemos y dejamos que cueza hasta que se dore. Agregamos la manzana y a continuación, añadimos el curry y el caldo de carne. Dejamos a fuego suave 5 minutos.
Añadimos la mostaza y el zumo de limón, y mezclamos bien.
Finalmente añadimos la nata líquida y servimos.


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Brownie con chocolate blanco y cerezas

Brownie con chocolate blanco y cerezasEl gran carnaval (del paso del tiempo)
Fudgnie
Lo que María dice va a misa. Hace ya un tiempo (¡17 de mayo del 2009!), durante aquellas semanas que, como hasta hoy viernes (3 de julio), no tenía tiempo para demasiadas cosas, sólo hacer lo básico y poco más, decidí preparar algún brownie y otros postres rápidos de chocolate. He hecho tantos tipos de “marronies” que repetir receta no me apetecía lo más mínimo. Pensé en hacer este brownie (había escrito “broenie”) con mayor cantidad de chocolate y menos harina, relleno de trocitos de chocolate blanco y cerezas, que entonces estaban en su mejor momento.
Brownie con chocolate blanco y cerezasEl resultado, más que un brownie al estilo tradicional con ese ligerísimo toque abizcochado, ha quedado como esos caramelos de chocolate fundente en la boca, tipo fudge, con un mayor sabor a chocolate. Entre la receta tradicional y un fudge.
A María, aficionada como pocos al brownie, le ha encantado, cierto es que con ella se juega sobre seguro. Como lo que le gusta a María va a misa, toca rapidez, facilidad y buena nota. Por lo demás, nada que añadir a la receta, salvo que el tiempo pasa tan rápidamente que parece que fue ayer cuando la preparé y ya han pasado casi dos meses.

Brownie con chocolate blanco y cerezasEstaré allí
Debo admitir que hace más de de quince años (por no agobiarme con el paso del tiempo prefiero no calcular el tiempo exacto que ha pasado) me disfracé de Michael Jackson para una fiesta de carnaval del instituto. Llevaba una careta, un traje blanco con brazalete negro y practicaba pasos al estilo Moonwalker mientras me llevaba una mano a la ingle. No era mi cantante preferido pero admiraba su modo de bailar y su arte, entonces me movía por músicas más contestatarias y reivindicativas, algunas que ahora calificaría casi como utópicas.
Imitar a Michael Jackson era fácil, así sucede con todos aquellos que tienen personalidad propia como artistas, parecerse sólo un poco era IMPOSIBLE. Me gustaba más la primera versión de Michael, la de LP (antes eran de vinilo) Off the Wall, vestido de lentejuelas a rallas verticales y una sonrisa ilusionante. Don’t Stop ‘til You Get Enough.

Brownie con chocolate blanco y cerezasNunca lo he juzgado como persona ni lo haré en un futuro, no lo conocía y creo muy pocos realmente lo han hecho, sólo podría hablar de lo que a través de sus canciones podía trasmitirme. ¡Quienes somos para juzgar el arte! El arte no se juzga, se siente y, como mucho, se opina. Durante estos días de teatro y circo mediático todavía podía sentir a ese niño risueño que cantaba con la Motown. Para mí siempre será eso, un niño de voz dulce como el brownie que cantaba y bailaba como los ángeles. Lo demás sólo son ganas de aprovecharse de su estela para hacer negocio.

Brownie con chocolate blanco y cerezasCurioseando entre sus discos he podido leer en la parte superior izquierda de la contraportada de uno de sus recopilatorios una dedicatoria que antes me había pasado desapercibida y que, quizás, me haya ayudado a descubrir algo sobre su modo de ver la vida y el espectáculo:

Dedicated to all MY children of the World, the healthy, the sick and the dying… I love you dearly, and this album could not have been made without your love and support.

I will always love you.

Love, MJ.


Brownie con chocolate blanco y cerezasEstaré aquí
Allá dónde esté, en A Illa, en Santiago, en Ferrol, de viaje... Estaré allá a dónde me lleven y dónde pueda. Mi sueño sigue siendo estar pausadamente viviendo la rutina del día a día en un único lugar, porque la rutina no siempre es mala. La rutina de acostarse y levantarse siempre a la misma hora, correr, cocinar, leer, estudiar y, por qué no, ver una película, aunque sólo sea una. La rutina de poder ir a la playa durante unas horas a ver subir y bajar las olas, sin prisas ni esperas en eternas caravanas.

Ahora estoy aquí, mañana estaré allí y pasado más allá, en dónde menos quiero estar. Después volveré con los deberes a medio cumplir y las quejas de siempre. Unos días después nos volveremos a ir, todavía más lejos, al olvido de una semana de movimientos con un niño en un carrito bajo el sol de media tarde. Así será porque así lo han decidido. ¿Quiénes?, yo no.

Brownie con chocolate blanco y cerezasBrownie con chocolate blanco y cerezas
Para un molde de 20x20 cm2 (esta vez he usado uno de 19x19)
  • 70 gr. de harina.
  • ~1 cucharilla de té de levadura química (Royal).
  • Una pizca de sal.
  • 230 gr. de chocolate negro.
  • 165 gr. de mantequilla.
  • 2 huevos grandes.
  • 165 gr. de azúcar (he usado mascabado).
  • 10 ml. de licor de cerezas (Kirsch)
  • 5 ml. de extracto de vainilla.
  • 55 gr. de chocolate blanco troceado.
  • 60 gr. de cerezas deshuesadas y troceadas.

(1) Precalentamos el horno a unos 175-180ºC. Troceamos el chocolate blanco y las cerezas. Mezclamos la harina con la levadura química y la sal. Reservamos. Fundimos el chocolate con la mantequilla, bien al baño María, al microondas o a fuego ultra-suave. Cuando la mantequilla se haya derretido acabamos de fundirlo removiendo con una espátula de silicona fuera del fuego. Batimos los huevos con el azúcar y los añadimos al chocolate (no caliente). Añadimos el licor y la vainilla.
Por último incorporamos la mezcla de harina, el chocolate blanco y las cerezas troceadas.

(2) Vertemos la masa en un molde ligeramente engrasado y enharinado de 20x20 cm2 e introducimos en el horno precalentado hasta que la superficie haya cambiado de color y parezca que empieza a romperse ligeramente, durante unos 20-30 minutos (quizás). Los brownies hay que cocinarlos poco, sobre todo si llevan bastante chocolate. El comportamiento de la manteca de cacao es parecido al de la mantequilla, al enfriarse se endurece, por lo que hay que dejarlo enfriar antes de cortar y no cocinarlo en exceso.
Dejamos enfriar totalmente antes de cortarlo. A mí me gusta introducirlo en el frigorífico, retirarlo y darle los cortes. Después puedo conservarlo tanto fuera como dentro del frigorífico y, siempre, lo tomo a temperatura ambiente.

Brownie con chocolate blanco y cerezas

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Pollo al pisto

Pollo al pistoHoy es ayer

Pisto y no pesto
Después de la fruta viene el pollo con verduras. Teo empieza hoy y yo sigo su ritmo, aunque me cueste. El fracaso de su primera carne ha sido de órdago, lo que le gusta es la fruta, sobre todo el plátano. Pero bueno, eso es un tema que por el momento no viene demasiado al caso.
Pollo al pisto¿Y tú de quién eres? ¿De pechuga o de zanco? Yo siempre he sido de zanco o de alas, la pechuga se quedaba en la bandeja porque a nadie le gustaba. Resulta curioso ver cómo desde hace un tiempo, desde que la gente ha descubierto las pechugas para hacer a la plancha, sean de las partes de pollo más consumidas y más caras. Yo sigo prefiriendo de contrazanco, la parte más gruesa.
Este plato es de las pocas formas en las que no me importa o me gusta tomar pechuga, con las verduras queda una carne más jugosa y aromática. También podría prepararse con otras partes del pollo pero habría que trocearlo en la carnicería o presentarlo en fracciones mucho más grandes.

Tiempos de crisis. En la sección de carnicería podemos encontrar pechuga de pollo a más de siete euros el kilo o, si compramos el pollo entero (o medio), a menos de dos euros por kilo (1.9X, creo que era su precio). No es que haya una necesidad imperiosa de ahorrar unos euros que derrocho en tonterías innecesarias, pero uno no se cree tonto, aunque lo sea. No de un modo consciente.
Por unos tres euros me he llevado un pollo entero, con todo lo que ello implica: dos pechugas razonablemente grandes, dos zancos enteros, unas alas,… Mientras que por ese precio, si me hubiese comprado sólo pechugas, me habría podido comprar unos 400 gramos. ¿Algo falla? No, sólo que la practicidad y comodidad se paga a precio de lujo. Yo prefiero comprarlo entero, lo deshueso y troceo en casa según mis necesidades: para el horno, un guiso o un arroz, para los potitos de Teo,… Además, el pollo congela muy bien, incluso después de descongelado parece quedar más tierno.

Pollo al pistoNunca me lo han diagnosticado, ni tampoco estoy convencido de que pueda llamarse así, pero yo le llamo dislexia a esa facilidad que tengo para “bailar” las letras dentro de una palabra: como “pesto” por “pisto” o cambiar el orden (había escrito “orgen”) de muchas vocales y consonantes. Desde que escribo con teclado los errores tipográficos se han incrementado, incluso alguna extraña vez llegando a detectar en la lectura el uso la preposición “a” como sustito de la tercera persona del singular del verbo haber en tiempos compuestos (¡para alucinar!). Cuando leo la situación cambia, de inmediato detecto esos errores que no sucedían con la escritura a papel. Aberrantes son esos mensajes de texto (SMS) que aparecen en infinidad de programas de televisión, que para mí sólo son una degradación de la riqueza lingüística de una lengua.
Mi escritura parece guiarse por fonética y ser poco visual, como si pasase muy por encima los textos, rápidamente, como si las primeras letras fuesen suficientes para intuir el resto del contenido. Para mí las personas son iniciales, y no sólo en el blog. Muchas veces recuerdo la primera letra pero no el nombre exacto. Confundo a Jose con Javi (he tenido a un alumno al que llamaba Javi cuando su nombre era José… ¿o Javi?). Lo de las iniciales de los nombres es por economía mental, por no querer retener datos que para mí son poco relevantes. También me pasa con algunas cifras, sobre todo con los precios de los productos, en los que me quedo con el orden de magnitud, nunca con la cifra exacta.
Cuando hablo de “pesto” o “pisto” he de pensarlo bien antes de saber de qué estoy hablando.

Pollo al pistoPapillas y purés
Siguiendo las recomendaciones del pediatra, después del primer mes de fruta hemos empezado dándole un poco de verduras y hortalizas con carne. Empezamos con zanahoria y pollo, tal y cómo nos había indicado el pediatra. Intragable, pollo cocido con zanahoria y sin sal es de lo más insustancial que he probado. Así he pasado al plan B. El plan B es hacer un puré de verduras a mi estilo, eliminando aquellas que le pudieran ser nocivas o dar complicaciones, espinacas, por ejemplo. ¡Éxito!, cociendo un poco de todo y dejando la carne para más adelante o añadiendo sólo un poco de pollo ha funcionado, hasta no me importaría estar en su lugar durante este mes. Rico, rico, pese a no llevar sal: zanahorias, calabaza, puerro, un poco apio, un mini trozo de patata,… Ya veremos cómo nos las arreglaremos durante el viaje.

Teo juega con una hoja de puerro mientras le preparo el puré de verduras:


Pollo al pistoHoy es el día
Sábado. Hoy ya es anteayer y unas frases escritas de modo apresurado dan una idea de cómo están las cosas. María ha empezado sus vacaciones, espero que a partir de hoy podamos hacer turnos y poder tener unos minutos libres más que el último mes. Conseguir hacer dormir a Teo sigue siendo un agobio, lo único que funciona es pasearlo por la plaza…

Domingo. Hoy ya es ayer. Y si anteayer comí a las nueve de la noche hoy lo he hecho a una hora razonable pero con una ocupación tras otra. No sé ni que día es. Parece domingo, eso pone en la parte inferior del PC.

Martes. Hoy ya es martes, estos últimos días ni he podido escribir unas letras. El lunes hemos estado de aquí para allá, entre A Illa, papeleos en Vilagarcía y una visita a la familia (en Boiro). Es lo que hay, cronometrar cada instante de tu vida hasta el agotamiento. Sólo se me ocurre una idea para que no sea tan caótico y agotador, utilizar una agenda e intentar ajustarse a ella lo más posible.

Internet ya casi se hace imprescindible, incluso aquí en A Illa (había escrito “Allí”). Pedir cita previa para la creación del DNI de Teo, buscar números de teléfono, enviar las memorias fin de curso (fuera de plazo), consultar los itinerarios para el próximo viaje, consultar el tiempo,...
No lo había comentado, pero el día 16 nos vamos de viaje a la ciudad europea más popular en circuitos “gays”. El año pasado fue San Francisco, ¿será el subconsciente? Crucemos los dedos para los cuatro vuelos de Teo.

Pollo al pistoMiércoles. Son las 6 de la maña del miércoles y no consigo dormir. Hace unos minutos he estado arrullando a Teo para que se quedase dormido, él lo ha conseguido y yo me he desvelado. Cuando despierte él querrá jugar o comer y yo querré dormir. (…) Ya son las siete y media, estoy agotado, a ver si duermo una hora antes de que Teo vuelva a despertarse.

Se ha despertado pero ha vuelto a quedarse dormido. En Santiago dormía todo la noche, aquí, entre cambio de cama y demás, se despierta por lo menos una vez antes de las siete.

Sueño con que algún día todo vuelva a ser como antes. Pueda leer un libro, escribir con calma, ver una película (ya me da igual el lugar y el formato) o tomarme un postre con calma. El último postre ha estado paseándose entre Santiago y A Illa, esperando ser comido, había que levantarse rápidamente de la mesa para hacer algo.

¿Qué será de vosotros? ¿De vacaciones? ¿San Fermín? ¿Viajando? ¿En la playa? Os deseo lo mejor, porque “os” echo mucho de menos, querido y caótico diario. Un beso.

Pollo al pistoPollo al pisto
  • Una pechuga grande de pollo cortada en dados gruesos (o unos zancos troceados pequeños)
  • Un par de cucharadas de perejil picado (una para el adobo del pollo y otra para el pisto).
  • 2 dientes de ajo (uno majado y otro troceado muy fino)
  • Una cebolla mediana.
  • 3 bolitas de pimienta negra.
  • 2 hojitas de laurel.
  • Un pimiento “blanco”, Arnoia o, en su defecto, uno verde estilo “italiano”.
  • Un pimiento rojo (estilo) piquillo.
  • ½ calabacín mediano.
  • ½ berenjena mediana.
  • 2 tomates medio-grandes, uno picado en dados y uno rallado.
  • Hierbas aromáticas al gusto: le he puesto un poco de tomillo y una hoja de albahaca fresca.
  • Aceite de oliva virgen extra.
  • Sal y pimienta.
(1) Cortamos el pollo en cubos de un par de centímetros y lo adobamos con uno o dos dientes de ajo, perejil y aceite de oliva. Puede hacerse con antelación para que coja más sabor. Salpimentamos el pollo. En una olla grande, en dónde haremos el pisto, añadimos un poco de aceite de oliva. Calentamos el aceite a fuego relativamente fuerte y cuando esté caliente cocinamos el pollo, añadiendo uno a uno y cocinándolos en pocas cantidades para que no baje la temperatura del aceite de modo repentino. A medida que se va haciendo lo vamos retirando con una espumadera y lo reservamos en un plato.

(2) Cuando hayamos cocinado todo el pollo añadimos un poco más de aceite y procedemos a preparar el pisto (u hortalizas). Es muy fácil, seguimos el orden establecido en la receta, empezando por el ajo y la cebolla. El resto de verduras las iremos añadiendo según las vamos troceando, en intervalos de unos cinco minutos hasta acabar con la berenjena que se hace mucho más rápido.
Majamos el ajo y troceamos la cebolla fina, la añadimos al aceite junto con tres bolitas de pimienta negra y una o dos hojas de laurel. Pochamos durante unos minutos mientras troceamos el pimiento. Cuando la cebolla empieza a transparentar, cuatro o cinco minutos, añadimos los pimientos troceados y los cocinamos durante unos 5 minutos más. Añadimos el calabacín troceado, cocinamos unos minutos mientras limpiamos y cortamos la berenjena. Pasado el tiempo añadimos la berenjena troceada. Salpimentamos. Durante todo el proceso iremos removiendo con cuidado de vez en cuando.

(3) Preparamos los tomates, uno irá rallado y otro troceado. Pelamos un tomate (lo hago reblandeciendo la piel con un soplete, también puede hervirse o pelar con cuidado) y retiramos el corazón blando para quedarnos con la parte sólida. Troceamos el tomate en fragmentos de medio a un centímetro y lo añadimos al fuego. La parte interior blanda, si la retiramos con cuidado, puede dar mucho juego en unas tapas o una ensalada.
Rallamos el otro tomate, vertemos sobre las verduras y dejamos que se reduzca un poco. Podemos subir un poco el fuego. Rectificamos la sal si fuese necesario. Añadimos el pollo que hemos reservado, las hierbas aromáticas y un poco de perejil picado. Si usamos albahaca yo la troceo a mano para darle más aroma. Acabamos cocinando unos 5 minutos más y servimos de inmediato, antes de que las verduras se reblandezcan demasiado.

Nos volveremos a encontrar.

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MEJILLONES EN ESCABECHE


No puedo decir otra cosa más que están buenísimos, ni punto de comparación con los enlatados que son quebradizos y demasiado fuertes al paladar.

Sencillísimos de preparar y excelentes para el aperitivo o en una ensalada.

Me asomo por aquí un poco pero sigo en la playa relajándome. Eso de internet "everywhere" es un gran invento, cuando funciona, funciona.

¡ Hasta otro rato ¡

Ingredientes:

- 1 kg de mejillones
- 4 ó 5 dientes de ajo.
- Pimienta recién molida
- 2 hojas de laurel
- 2 cucharadas de pimentón (dulce y picante)
- 150 ml aceite de oliva virgen.
- 7 u 8 cucharadas de vinagre de vino blanco.
- Perejil
- Sal

Elaboración:

Limpiamos y cocemos los mejillones, con un poquito de agua y con la cazuela tapada, hasta que se abran. Reservamos la carne de los mejillones con un poco del caldo colado de la cocción.

En una sartén con un poco de aceite de oliva, pochamos los dientes de ajo muy picaditos con la hoja de laurel.

Separamos la sartén del fuego y agregamos el pimentón (la proporción según nuestro gusto, dulce o picante, o una mezcla de los dos) y el vinagre.

Ponemos de nuevo la sartén en el fuego y añadimos un poco del caldo de los mejillones.

Cuando empiece a hervir, vertemos este escabeche sobre los mejillones y espolvoreamos con pimienta. Ponemos sal y dejamos reposar mínimo 2 horas para que se mezclen con la salsa.

El escabeche queda mejor de un día para otro. Lo dejamos en un recipiente tapado y dentro del frigorífico.



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