Adivinar a ese amigo que está lejos
que te escribe, y que apoya tus palabras,
adivinar a esa amistad, y ser cercana
a ese lujo de tesoros, es un obsequio...
Adivinar al que viene, es un misterio,
quien será el que te dice y acompaña,
el que está a tu lado cuando callas
en las noches solitarias con respeto.
Y conseguir que florezcan los secretos
en el hombro de un amigo, en la pantalla,
de un teclado frio, rígido, el aliento...
Con un guiño confidencias que te hermanan,
siendo cómplices de algo que es el alma
que está unida a este juego de foreros.
ISABEL
