Aquó os presento a la alegría de mi casa, a mi ángel. Michelle.
Michelle fué uno de esos tantísimos animales víctimas del abandono. La encontró un chico. Tenía miedo y iba por la carretera esquivando los coches que pasaban. Esa persona, a la que le estare siempre agradecida, paró, bajó a la carretera y pese a que la perra no fué de buenas a primeras, con un pelín de paciencia se ganó su confianza, y la cogió. Vino a parar a la protectora donde yo estoy, y nada más vernos, fué amor a primera vista. Ella me adoptó.
Hace ya un año y tres meses que vive en casa, y ahora la tía es super feliz. Pasea dos veces al día durante un largo rato, tiene su camita, se ha adueñado del sofa, tiene juguetes y es tan cariñosa que a veces me hago la dormida para que me deje un rato. Su único fallo, muy dominanta con otras hembras, pero claro, no podía ser perfecta.