Autor Tema: Historias de animales  (Leído 1476 veces)

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Historias de animales
« en: 15 de Junio del 2010, 13:37:25 pm »
¿LO HORRIPILANTE PUEDE CONVERTIRSE EN CONMOVEDOR?

¿Estamos frente a un cuento infantil? ¡No! Estamos delante de una inequívoca realidad promovida por la truculencia almacenada en el devenir humano.



La siguiente historia tuvo lugar en la punta norte de las montañas albanesas, en el transcurso de la primavera de 2007.

En un bosque, hogar de la eternidad secreta atrapada en un suspiro, un lobo joven escuchaba el tarareo del agua, y se divertía viendo la lluvia revivir las flores y alegrar la vida, mientras la brisa acariciaba la madera, moviendo las hojas, besando la piedra.

Ante la diligente vigilancia de mamá loba, el lobito invertía las jornadas jugando junto a sus hermanos, y por las noche hablaba largamente con la luna. La reina del cielo nocturno, atravesando tiniebla descendía a ras del suelo a anidar en los árboles, y esculpir mil formas a fuerza de reflejos. La luna, soltando esa mirada muda que acumula todo el silencio guardado en la bocanada del tiempo, acompañaba los aullidos del lobuno.




Pero un día, cediendo al deseo de conocer qué existía más allá del espacio habitual, el lobillo abandonó unos instantes la manada para aventurarse en los colindantes parajes aún desconocidos. Y aunque la cautela le blindaba el ánimo, acabó pisando donde no debía pisar. De súbito, una traicionera red le envolvió el cuerpo cerrándose rápidamente, sin darle opción a la fuga. Pataleando enloquecido, a merced del miedo y la desesperación, cayó en manos de un “intrépido cazador”. El animal no comprendió porqué aquel ser le robaba el derecho a la libertad.



En tanto, en un corral situado en casa del “intrépido cazador”, un burrito digería hastío, recluido en los límites de una rigurosa empalizada, contemplando siempre el mismo paisaje, y sin otra perspectiva que hacer del lomo el transporte de cargas ajenas a cambio de comida.
Al lobo lo llevaron a Patok, una localidad afincada a cuarenta kilómetros de la capital: Tirana. Allí fue encerrado en una jaula inmunda, y exhibido por el “intrépido cazador” como un trofeo logrado a través de la tenacidad y la valentía.




El pobre pasó las primeras horas revolviendo sombras, velando sospechas, intuyendo que iba a terminar apaleado por los que tienen el Cielo Prometido. Sintió el derrumbe del aliento carnicero, y palpó que poco a poco enterrábase más y más en el pantano de la agobiante prisión. En el hueco de la mente veíase morir ante el titilar de las ojeadas asesinas, aturdido por las risotadas de los captores, y rodeado de las salpicaduras de su sangre esparcidas cual planetas derrotados.
Permaneció estático, aguardando el arribo del largo tormento, entretanto, con los ojos perforaba el velo del aire, y el pensamiento volvía a los suyos, lejos de los “señores” del acoso y del plomo; corriendo libremente en la amplia morada de la vegetación.


El lobuno, reacio a cualquier contacto “social”, y parapetado en la ferocidad manifestada por la temida dentadura, continuaba atento el desencadenar del lance, observando desde un inquietante distar; emitiendo el acérrimo propósito de luchar antes de entregar la existencia.

Tal vez, debido al humillante encierro, o por saberse en garras del enemigo, el lobito renunció a la alimentación.

El “intrépido cazador”, notando que el hambre se comía el premio de la inolvidable hazaña, resolvió mantenerlo vivo, pues la feroz presencia le proporcionaba un gran deleite a su engreído ego. Inmediatamente la vista y el gesto viajaron hasta el burrito. Las retinas, desbordando entusiasmo, le mostraron el semblante de la solución. Y blandiendo un civilizado e inteligente proceder, metió al asno en la jaula para que el lobo lo devorara.




Los dos animales, presas fáciles de la hominal maldad, ya compartían el maloliente cuchitril; uno sería la merienda y el otro el comensal.
.
-¡El lobo va comerse al burro!
.
Parientes y vecinos del “intrépido cazador”, acudieron a recrearse viendo cómo los colmillos enfurecidos despedazaban la carne indefensa. El reloj detuvo el andar, las aves amordazaron los trinos, los arbustos encrespados subieron a la altura de las hojas, el polen errante frenó el vuelo, y la superficie callada se abrazó al espanto de la arboleda. La curiosidad clavó la atención en la escena. Los murmullos galoparon a refugiarse en la insonoridad, y el silencio acaparó la anchura del día.




Los ojos de cada animal emitieron un presagio. Una ráfaga de álgido estremecimiento horadó el sitio. Las paredes de la gayola retrocedieron alejándose del sangriento banquete. El borrico tembló, y dada la proximidad de la muerte miró en derredor buscando la vía de escape, mas, la consistencia de la jaula pronto le derritió la posibilidad de huir.
.
Sin embargo, la fiera no vio en el asno el bocado apetecido, e ignoró el rezongo del apetito demandando alimento. Inexplicablemente, dejó en segundo plano la necesidad de comer, y con pasos breves recorrió el metro del recelo y fue a fregarse en las patas del borriquito cual un perro cariñoso. El jumento, invadido por una marejada de agrado, movió las orejas aceptando el anuncio de amistad.




Los presentes quedaron patidifusos. El lobo feroz desistía de la comida. Los minutos pasaban y la muerte no aparecía componiendo el espectáculo.

Los animales, canjeando un callado mensaje de entendimiento, decidieron darle descanso al cepo del instinto, a fin de que la situación creada por el hombre la resolviese la sensatez. Los “irracionales”, olvidando la severidad del trance, amansaron los dientes y las patas, recompusieron la rigidez de los cuerpos, y obedeciendo al arribo del amistoso llamado, perforaron el murallón trazado por las especies. En claro desafío a la dictadura del momento, establecieron una alianza basada en la colaboración; delante de la presencia humana el lobito se ocultaba detrás del burro, y el burro lo protegía de la “bondad de los anfitriones”. De este modo, el lobo asumió la docilidad del burrito, y el asno la fiereza aportada por el compañero de infortunio.



El desencanto saltó de rostro en rostro estampando una mueca amarga en la expectación de los allí reunidos. El entretenimiento cuajado de sangre, le daba esquinazo al rojo esperado por las pupilas anhelantes.

Las jornadas pasaron sin asomo de cambio, y la relación de las bestias derivó en show de cariño. La concordia había triunfado.




La extraña convivencia agudizó la expectativa de los lugareños, y de inmediato rebotó en el interés de los medios de comunicación nacionales, terminando por desembarcar en los internacionales. La noticia produjo la masiva llegada de curiosos. El “intrépido cazador” no tardó en ver el negocio.



Corresponsales de muchos países comparecieron buscando comprobar in situ la veracidad del suceso. La inusitada confraternización cobró alas, y los “socios” de desgracia aparecieron en los periódicos y los noticiarios televisivos y radiofónicos del mundo entero.

A todo esto, una honda sospecha aterrizó en la mente colectiva: ¿qué iba a pasar cuando los ocupantes de la sucia jaula, hermanados por el cautiverio, dejaran de ser noticia? La respuesta emergió expresando una despiadada probabilidad; el destino del borrico apuntaba al estómago del lobuno, y este, al no ser domesticable, acabaría muriendo en manos de quienes lo apresaron.




El insólito compañerismo halló cobijo en el corazón de la gente. Entonces, los animalistas de todo el planeta desenfundaron las voces, y en unánime grito pidieron a los gobernantes de Albania, la liberación de los animales; que el lobo tornara a la boscosa montaña de cuyo amplexo había sido arrebatado, y que al jumento lo trasladaran a un santuario donde el cuidado y el amor le hicieran olvidar el mal momento vivido.

La presión internacional devino en insostenible, y en pocos días surtió efecto; ambos recuperaron la libertad. El lobito regresó a la manada, y el asno al corral al lado de sus congéneres. Para los dos la vida volvió a tener sentido. Juntos consiguieron transmitir, que en el ramaje de los impulsos enraizados en los buenos sentimientos florece el árbol de la amistad.






Autor del texto:
RICARDO MUÑOZ JOSÉ

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Re: Historias de animales
« Respuesta #1 en: 15 de Junio del 2010, 14:30:15 pm »
Un perro con dos patas, ejemplo viviente de lo que puede conseguir el afán de superación.

FAITH, UN PERRO MESTIZO DEL QUE SÓLO ESPERABAN SU MUERTE, SE HA CONVERTIDO EN SÍMBOLO DE LA SUPERACIÓN ANTE LA ADVERSIDAD FÍSICA.



Frankie  era un joven soldado que sirvió en Irak, donde fue alcanzado por un explosivo y perdió ambas piernas. Se recuperaba lentamente en EE.UU., en el Centro Médico Walter  Reed  del Ejército.
Frankie hallábase desanimado por su condición de mutilado. Todo lo que había querido en la vida era ser un soldado, y ahora, sin piernas, incapaz de andar, su sueño estaba muerto.
Un general de la base habíale dicho, que el que una vez fue soldado, siempre será un soldado, incluso si no está en el campo de batalla. Las palabras, probablemente, no calaron hondo en el espíritu de Frankie, y en aquel momento las tomó como una frase de consuelo.




Entonces vino a verlo el Sargento Faith. Lo vio andar derecho y orgulloso. En ese instante todo cambió para Frankie. El sargento Faith, era un perro mestizo que no tenía las patas delanteras, y caminaba como un humano con las dos piernas traseras.

-Sé que él lo ha motivado -dijo Jude Stringfellow, la dueña de Faith (Fe). Y así fue. El hombre, al verlo, se dijo: “Si un perro puede hacerlo, yo también puedo”.



La primera vez que Jude Stringfellow vio a Faith, no pasaba de una pelota que se retorcía debajo del jersey de su hijo Reuben.

Reuben había ido a ayudar a un amigo a enterrar los restos de varios cachorros que nacieron muertos. Pero resultó que uno de los perritos todavía estaba vivo. El muchacho se conmovió al ver cómo el cachorro lo miraba con sus grandes ojos, las orejas caídas y sólo las dos patas traseras que le funcionaban. Una de las patas delanteras estaba deformada, y la otra, directamente, no existía.

La madre no lo quiso porque la familia ya tenía un perro, y otro para cuidar y prepararle la comida le pareció mucho.



-Teniendo otro perro era inadmisible -dijo Stringfellow. Pero, como su hijo insistió, “¿nos quedamos con él?”, la señora Stringfellow  cambió de parecer. Aunque, interiormente, pensó en aquellas condiciones el animalito  no sobreviviría  esa noche –Está bien, nos lo quedamos.

Mas, Faith, increíblemente, sobrevivió la temida noche. Lo llevaron a un veterinario. El profesional aconsejó unos cuidados espaciales, advirtiendo que más adelante debía amputarle la única pata delantera que le quedaba, dado que las deformaciones imposibilitarían un uso adecuado, y terminaría por constituirse en un lastre.

La señora Stringfellow, conmovida con la suerte del perrito, le ponía almohadas abajo para levantarle el pecho. Con tanto cariño, estímulo y atención, Faith comenzó a desarrollar potencia en los miembros traseros y empezó a moverse.



-Pusimos cacahuetes en una cuchara y la sostuvimos por encima de su nariz –contó-. Él intentó lamerlo y se cayó como cualquier niño. Insistimos de acuerdo a lo recomendado por el veterinario. Los días pasaron y sus piernas traseras se hicieron bastante fuertes, al punto de sentarse como una ardilla. De este modo, los músculos de vientre fueron adquiriendo más y más fuerza. Al cabo de tres semanas, Faith podía valerse con las extremidades traseras.

Y llegó el día. La familia sacó de paseo a Faith. Había mucha nieve. Faith no se amilanó. Y para asombro de la familia y de los transeúntes, comenzó a saltar loco de entusiasmo.



-Volvimos a sacarlo y repitió el mismo comportamiento  –recuerda Jude Stringfellow-. Entonces nos pareció normal verlo a los saltos por la casa, jugando entre zapatos y almohadas; saltando del suelo al canapé. A partir de ese momento comprendí la determinación, la inteligencia, y el afán de superación de Faith. En la mirada transmitía sus ganas de vivir.



-Observaba cómo jugaba con otros perros y no me preocupó que no tuviera las patas delanteras. Y, completando mi placer, noté que a los otros perros tampoco les preocupaba. Pero saltar, seguramente no debía ser el modo de movilidad preferido por Faith.



Al llegar el cumpleaños de Reuben, la señora Stringfellow  se sintió molesta, ya que no tenía dinero para hacerle un buen regalo al hijo. Feith proporcionó el destello de felicidad: comenzó a andar erguido sobre las patas traseras.

-Caminó derecho como un humano. Entusiasmada llamé una estación de la televisión local. Desde aquella t arde, los paseos y la historia de Faith empezó a ser difundida por la Associated Press. Noté que la gente demostraba un profundo afecto a Faith, algo que continúa ocurriendo hasta hoy.




Tres años después de la llegada del perro, Stringfellow  comenzó a recorrer el país ofreciendo charlas de motivación, mostrando siempre a Faith como la prueba que todo era posible.



Estando de visita a los soldados en la Fortaleza Lewis, una base de ejército cerca de Seattle, a Faith  lo hicieron sargento honorífico.
Quizás, sintiéndose más integrado, el can siguió realizando su trabajo de apoyo psicológico a los militares heridos o mutilados. Todos ellos se referían a él como el Sargento Faith.
Un general le dijo a la señora Stringfellow:
-Es realmente extraordinario su aporte y el de su perro. Este gesto quedará grabado en la memoria del ejército.




Desde luego no solamente los soldados se benefician del mensaje de esperanza y determinación transmitido por Faith. Hace unos dos años, una muchacha de 13 años que estaba en una silla de ruedas, al saber que visitaría la Ciudad de Panamá, faltó a la escuela a fin de encontrarse con Faith.

b]-La chica estuvo todo el día con él –recordó la señora Stringfellow-. Se sintió feliz, incluso importante, y declaró que nunca habíase notado así. Ella aprendió que aún siendo una impedida física, no debía abstenerse de hacer lo que fuera necesario. Esa muchacha se hizo portavoz de los niños minusválidos en su área, y en una carrera para disminuidos en sillas de ruedas, corrió representando a su escuela y ganó. [/b]



Tanta admiración hacia Faith, atrajo a los forasteros y unió a la familia. El asombroso animal mejoró la convivencia y alegró la casa. Stringfellow  explicó, que antes de la llegada de Faith, ella y sus hijos habían aguantado los horribles efectos secundarios de su divorcio, incluyendo una batalla judicial por la custodia de los niños que duró cinco años. Ella sólo trabajaba media jornada como profesora y no recibía ningún apoyo para sus niños.



-Antes que llegara, nosotros mirábamos y actuábamos como una mano sin pulgar. Vivíamos cada cual por su lado. Yo no podía hacer nada. Pero cuando vino Faith  la familia tuvo que trabajar en conjunto para asegurarse que el perrito tuviera todo lo que necesitaba. Faith fue ese pulgar que nos faltaba. Él nos forzó a ser una familia.



Días después de la Navidad de 2009, una organización de rescate se puso en contacto con Jude, a fin de que conociera a un perrito de pequeño porte, maltratado y abandonado y con solo dos piernas, que habían recibido. Petrolero, como era llamado, vino a vivir con Jude  y su familia. Ella se propuso amarlo y entrenarlo, hasta que alcanzara la misma categoría que Faith.



Con Faith  y Petrolero piensa viajar por el mundo entero visitando a soldados y otros que lo requieran, para devolverles la sonrisa. Haciendo ver que si un perro puede sobreponerse a su desgracia particular, también puede hacerlo un ser humano.

-Mi propósito es altruista, y espero que la gente no piense que lo hago buscando ganar dinero. Cualquier persona haría lo mismo desinteresadamente, para ayudar a su semejante.





No dejes de ver sus vídeos

Faith The Dog (http://www.youtube.com/watch?v=aZsV4R3XJKk#lq-lq2-hq)

Faith the Biped Dog Visits St. Louis (http://www.youtube.com/watch?v=emiZpSuz-eA#lq-lq2-hq)

Fuente:
http://www.moderndogmagazine.com/articles/faith/752?page=1 (http://www.moderndogmagazine.com/articles/faith/752?page=1)


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Re: Historias de animales
« Respuesta #2 en: 15 de Junio del 2010, 14:50:06 pm »
Bulldog que apareció en televisiones del mundo y recibió diez millones de visitas en YouTube, no es el único perro-skate

BAZOOKA, EL BULLDOG DE JAPÓN QUE PRACTICA UN ENTRETENIMIENTO TAN HUMANO Y JUVENIL COMO EL PATINETE, TIENE OTROS CONGÉNERES CON IDENTICA AFICIÓN.

BAZOOKA Y EL SKATE: LA HISTORIA DE UN PERRO.




Sólo es un bulldog de patas gordas, pero eso no ha impedido que Bazooka  se convierta en el perro 'skate' más famoso.



Como prueba de que los animales también tienen su minuto de fama, el bulldog de pura raza, de dos años, patinó por un parque de Tokio el lunes, empujando su patinete con las patas traseras y apoyándose en las cuatro para dirigirla.

"Fue amor a primera vista  -dijo el dueño de Bazooka, Yoshio Ishikawa-. Cuando tenía 5 meses vio a alguien sobre un patinete por la calle y debió impresionarle" -agregó a Reuters Ishikawa, que diseña ropa de perro. "Después de esto fue como '¡Quiero hacer skate!" -confesó.



Todavía tiene que aprender a hacer giros de 180º y 'kickflips', pero Bazooka  parece muy cómodo sobre el patín saboreando el éxito que tiene entre personas y otros perros.


Ishikawa tiene tablas personalizadas para asegurarse de que no tienen barnices tóxicos y que la longitud es apropiada



Y Bazooka demuestra aprecio de la manera en el que lo hacen la mayoría de perros: muerde las tablas hasta destrozarlas."Muerde y sigue royéndolas, así que hasta ahora llevamos 15 tablas hechas a medida", afirmó Ishikawa.

DHTV Skateboarding Bulldog (http://www.youtube.com/watch?v=qh8j2-1XgAA&feature=player_embedded#lq-lq2-hq)

Tillman the skateboarding bulldog (http://www.youtube.com/watch?v=TtRaz1cO-Ls&feature=player_embedded#lq-lq2-hq)

Tillman the skateboarding bulldog (http://www.youtube.com/watch?v=TtRaz1cO-Ls&feature=player_embedded#lq-lq2-hq)

Fuente: http://ecodiario.eleconomista.es/noticias/noticias/1313626/06/09/Bazooka-y-el-skate-la-historia-de-un-perro.html. (http://ecodiario.eleconomista.es/noticias/noticias/1313626/06/09/Bazooka-y-el-skate-la-historia-de-un-perro.html.)

OTROS PERROS-SKATE

DOG EXTREME PETE..LEARN TO TRAIN LIKE THIS (http://www.youtube.com/watch?v=bluJaIMQN0k&feature=player_embedded#lq-lq2-hq)















AQUÍ TENEMOS OTRO BULLDOG HACIENDO LO MISMO









PUBLICADO POR RICARDO MUÑOZ JOSÉ

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Re: Historias de animales
« Respuesta #3 en: 15 de Junio del 2010, 15:03:54 pm »
Gatos callejeros: una lección de amor.

¿UN FELINO CONVERTIDO EN EJEMPLO PARA LOS HUMANOS?



Jamil y Noa, era una pareja de gatos vagabundos, que callejeaban a sus anchas por Antalya, Turquía. La ciudad entera constituía una casa, mas no un hogar, por eso emprendieron una romántica existencia afincada en el compañerismo. Así siendo, vivir derivó en un constante ambular, cargando esperanzas, descubriendo sitios tentadores, enlazando búsquedas, zurciendo soledades. La pesca del alimento necesario conformaba el norte, aunque el mutuo cariño venía a ser el vehículo que encaminaba el rastreo. De allí que recorrían todos los rincones sin ataduras que le cercenara la libertad, yendo de calle en calle, de basural en basural, de bocado en bocado, ensamblando miradas con suaves lambetazos; convirtiendo la intemperie en un cobijo de amor. No hubo situación climática que los detuviera. El viento y la tormenta los vieron cruzar. Ni el frió que recortaba los movimientos, o el calor que sugería abrazarse a la sombra, lograron derretir tanta unión.



Sin embargo, el desembarco de un avieso día trajo el estilete de la desgracia.

Todo ocurrió una tarde que decidieron atravesar una vía céntrica. Noa iba delante, cuando el nubarrón de un descuido le desenfocó la distancia, y un mal cálculo la dejó a merced de un automóvil. Los ojos de Jamil se desorbitaron. Un gesto y un arañazo al aire compusieron el grito de advertencia. Pero la fatalidad llegó antes que el aviso. Noa vio un armazón de chapas brillantes montado en veloces ruedas. No le dio tiempo a huir. Sólo atinó a agachar la cabeza. La fuga por la rendija de la salvación habíase cerrado de repente. ¡El impacto fue terrible! Sintió la fuerza del mundo reventando en todo el cuerpo. El dolor le arrancó las babas, y el golpazo la arrojó en el difuso espacio del asfalto. En medio de desgarradores maullidos la gatita pataleaba enloquecida. La respiración ya partía hacia el confín de la agonía. Las luces y las sombras le mostraban el desabrido gris del apagón.

El coche conducido por la arrogancia humana, no paró; sin inmutarse continuó rumbo a la impunidad del anonimato.


Movido por el reflejo del instinto, de un salto Jamil plantó presencia junto a Noa. Viéndola en estado moribundo, puso urgencia en la dentadura y la arrastró a un lugar seguro, antes que el intenso tráfico le robara el aliento de vida que aún la mantenía. Después, aplicando un insospechado conocimiento, valiéndose de las patas delanteras comenzó a masajearle el corazón.



El sitio íbase llenando de curiosos. En los rostros humanos desencajados por el asombro, rodaron las lágrimas cuajadas de emoción. La gente, consciente del dramático momento, miraba sorprendida el esfuerzo y la insistencia del gato. No obstante, nadie intervenía, confiando en que la capacidad del animal acabaría por recuperar a la compañera. La insólita escena trajo inspiración a alguna persona, dado que prontamente comenzó a filmar.

Jamil repitió el procedimiento a lo largo de dos horas.

Mehmet Ali Aikaya, estudiante de medicina, resolvió ayudar. Empero, la acción desplegada por el minino lo frenó el impulso.

En tanto, Jamil, advirtió que el desesperado intento de recuperación devino en completa inutilidad, ya que Noa murió entre sus patas. El inflexible pincel de la realidad le pintó un lienzo poblado de desaliento. Entonces, arrimó la cara a la cara de la gatita, y ahí quedó; adherido al rostro amado, y sin otro deseo que morir para irse con ella. Permaneció inmóvil cual un meteorito vencido, haciendo de la muerte el escalón conducente al infinito.



La tristeza del gato halló réplica en los corazones de los presentes, pues dejaba a la luz de la comprensión el sufrimiento animal que los hombres insisten en ignorar.

Alguien llamó a la Cámara de Medicina Veterinaria.

Al poco rato apareció el doctor Muamar, presidente de la Institución, acompañado de un colega. Lo sorprendió la descripción de cómo el felino masajeó el corazón de la gatita. En treinta y un años de profesión jamás supo de nada igual.

Rápidamente aterrizó una jaula portátil. En ella metieron el cuerpo de Noa envuelto en papeles de periódico. Jamil intentó huir metiéndose debajo de un coche, pero el peso del pesar lo hizo presa fácil de la captura. Se los llevaron.

El presidente de la Cámara de Medicina Veterinaria, declaró: “He visto muchos animales muertos en las calles ante la indiferencia de los transeúntes, pero el acto asumido por este gato callejero, nunca. Es todo un ejemplo dirigido a los humanos. Los animales abandonados en Turquía tienen una máxima esperanza de vida de dos años, por causa de las enfermedades y accidentes en el tráfico. Qué el ejemplo de este gato nos abra el corazón hacia la desgracia que viven”.



El cadáver de Noa fue incinerado. Jamil  ahora está aguardando adopción sin el menor entusiasmo. Además, la partida de Noa le ha diluido el afán de libertad. Con el dolor de la ausencia ahondando el pozo del desgano, gime dentro de un silencio pegajoso, centrado en la reconfortante tarea de reavivar recuerdos. Para él la vida se ha tornado un soplo carente de sentido o de envergadura. A sus ganas de vivir la suplantó un sentimiento de derrota; como el de la hoja seca despreciada por el árbol, a la espera del viento que la tirará a los pies de la muerte.

gato intenta reanimar a gato amigo muerto (http://www.youtube.com/watch?v=FdtzO-3Xyzw&feature=related#lq-lq2-hq)