salud
Ácaros
Los hámsters dorados padecemos con frecuencia de acariosis, pero los ácaros causantes de la sarna se hacen prácticamente imposible de reconocer, dado que exteriormente el pelaje suele quedar casi intacto. Sin embargo, sobre la piel se nos forman costras y eczemas, que causan un fuerte prurito. En muchos casos se tarda apenas un mes hasta que morimos con la piel completamente llena de costras, sin que los orificios de la sarna se muestren en el pelaje, como sucede con otros pequeños animales.
La mayoría de nosotros, los hámsters dorados, albergamos ácaros, los cuales, no obstante, no se hacen patentes ni se multiplican. Sólo cuando nuestro estado general es deficiente estos ectoparásitos se pueden multiplicar mucho, y ello es fácil que ocurra cuando la alimentación es pobre en proteínas de origen animal y hay falta de vitaminas A y E.
Los ácaros también pueden ser transmitidos por otros animales domésticos, tales como conejos, ratones, ratas, gatos y perros.
El tratamiento únicamente tiene éxito cuando se lleva a cabo en el momento en que aparecen los primeros indicios. El remedio es bañar al hámster enfermito con un preparado especial que debe ser prescrito por un especialista. A continuación se ha de secar cuidadosamente y aportarle calor, ya que de lo contrario, como sabrás, nos refriamos con facilidad. Los insecticidas por regla general no tienen efectos, o éstos son escasos, sobre estos parásitos.
Canibalismo
Si la alimentación de los hámsters es pobre en proteínas, puede darse el canibalismo, es decir, que se coman total o parcialmente a sus congéneres, sobre todo a las crías. Los hámsters dorados necesitamos un 25 a 30% de proteínas en el pienso, y eso con regularidad. Si hay demasiados hámsters en la misma jaula, como a veces se observa en los comercios del ramo, también pueden darse casos de canibalismo. Los animales ya no encuentran reposo y se defienden reaccionando de esta manera. Cuando una madre se come a sus crías, las causas pueden ser parecidas. Pero también puede deberse a otras
1.Deficiencia proteínica. La hembra no tiene suficientes alimentos de origen animal en su pienso. Las proteínas han de formar alrededor de una tercera parte del porcentaje total de su alimentación.
2. Deficiencia de leche. Principalmente en las hembras muy jóvenes la secreción láctea aún no funciona correctamente. En tal caso también sirve de ayuda la alimentación de origen animal, además del yogurt o la leche en polvo, mezclados con algo de agua y copos de avena hasta formar una papilla, a la que se puede añadir asimismo una gota de un preparado multivitamínico. Debido al riesgo de que se agrie, esta clase. de comida se debe retirar al cabo de unas horas y sustituirla por una ración fresca.
3. Intranquilidad. Unos días antes del parto hay que dejar tanto a la hembra como a su nido con las crías tranquilas durante los primeros diez días de vida. Tan pronto como la hembra construye el nido para el parto y la cría de los pequeños, ya no se ha de tocar. El olor individual de la madre y el del nido no deben ser trastornados. Durante este período sólo se limpiará el rincón del "retrete" o, lo que es más sencillo aún, se vacía el tiesto que hace las veces de tal. Cuando ya hay crías, no se debe mirar por curiosidad al interior del nido. El cuidador, con el que la madre está familiarizada, se lo permitirá únicamente cuando las crías tengan diez días de edad. Sin embargo, tampoco ahora se cambiará el material del nido ni se cogerán los pequeñuelos con la mano. Eso puede hacerse cuando las crías tengan tres semanas y ya no mamen.
Colibacilosis
Esta enfermedad intestinal, que deja mojada la cola y toda la región anal, es causada por colibacilos (Escherichia coll). Estas bacterias están presentes en pequeño número en toda flora intestinal sana, pero cuando hay otras enfermedades, un cambio en la alimentación, agua o un pienso sucios, así como estados de estrés que reducen la vitalidad del hámster, se pueden multiplicar peligrosamente. En este caso aparece una infección que produce diarrea, falta de apetito, apatía, respiración pesada, así como hinchazón del hígado, el bazo y los riñones. A menudo el transcurso de esta enfermedad es tan rápido que cualquier ayuda llega demasiado tarde. Más de la mitad de los hámsters muere en el intervalo de 2 a 3 días, algunos la padecen durante semanas y luego mueren, o también se curan. Sin embargo, también existen animales que no enferman, pero que expelen continuamente estas bacterias, con lo que ponen en peligro a otros animales. En algunos criaderos esto ya ha causado grandes pérdidas hasta que finalmente se reconoció el agente causante.
En la actualidad se puede reconocer una colibacilosis por medio del cultivo de las bacterias sobre un sustrato y diferenciarla así de una salmonelosis.
Desgraciadamente hoy en día hay muchas cepas de colibacterias que son resistentes a numerosos antibióticos, de manera que sólo hay unos pocos que realmente sirven para algo. Cuando la enfermedad es aguda normalmente no se puede esperar a la evaluación del test, de modo que se suele administrar un antibiótico de espectro amplio confiando en que surtirá efecto. (Recuerda que el diagnóstico correcto y los medicamentos deben ser prescritos por un profesional).
Debilidad senil
Cuando los hámsters dorados nos hacemos viejecitos, aproximadamente hacia los dos años y medio o tres años, dormimos mucho más, perdemos el apetito y nos movemos con dificultad. Apenas percibimos ya lo que sucede a nuestro alrededor, y estamos apáticos. Estos síntomas de decadencia unas veces aparecen lentamente, pero otras lo hacen con rapidez.
Si el hámster no tiene dolores, deberías proporcionarle todo el bienestar posible en su jaula y nido acostumbrados. Tampoco debes llevarle al veterinario, pues ello significaría un esfuerzo demasiado grande para el animalito.
Dale al hámster algunas de sus golosinas preferidas, pero no te intranquilices si ahora ya no hace caso de ellas. Sus energías se extinguen paulatinamente, al igual que sus fuerzas vitales. La mayoría de veces muere tranquilamente.
Diabetes
Es muy frecuente en el hámster enano chino. Se trata de una enfermedad hereditaria, muy parecida a vuestra diabetes humana, y que al igual que ésta tiene que ver con el metabolismo de los carbohidratos. Estos hámsters se examinan a conciencia desde hace más de 30 años, para ver qué efectos tiene su alimentación sobre la diabetes. En los experimentos se pudo ayudar a los hámsters enanos chinos con insulina. Sin embargo, esta clase de tratamiento no se puede llevar a cabo cuando se trata de un animal de compañía. El hámster diabético presenta todos los síntomas que aparecen en la enfermedad humana o en otros animales: empeoramiento del estado general, lento adelgazamiento, sed, ascitis, enturbiamiento del cristalino con ceguera en uno o ambos ojos.
En el hámster dorado es frecuente que la diabetes aparezca con la edad. En ese caso también se presentan los síntomas descritos más arriba, pero hay que añadir que también se presentan hemorragias internas debido a los vasos sanguíneos dañados, que en la mayoría de los casos producen la muerte.
Diarrea
Los hámsters que todavía permanecen en el nido pueden sufrir a veces una fuerte diarrea causada por un virus, que siempre termina con la muerte del animalito afectado, así como de sus hermanos de camada. La madre y los demás animales adultos no enferman.
Por desgracia, la fuente de la infección es tan desconocida como un medicamento que la cure o un remedio preventivo. Dientes demasiado largos
Si tenemos muy pocas posibilidades de roer comida dura o madera, nuestros incisivos crecen demasiado y si llegara el momento en que ya no pudiesemos meternos comida entre los dientes, moriríamos de hambre. Sin embargo, el veterinario puede acortar los incisivos, siendo aconsejable que sean limados en lugar de cortados con la tenacilla, ya que de lo contrario pueden aparecer grietas longitudinales hasta el alveolo, lo que en determinadas circunstancias puede causar daños permanentes en ellos.
Dientes rotos
Es raro que a un hámster se nos rompa un incisivo. En tal caso, se debe generalmente a una alimentación pobre en sustancias minerales. Los dientes se pueden fortalecer añadiendo al pienso un preparado cálcico, dándonos una alimentación rica en minerales o añadiendo al agua de la bebida un preparado especial para roedores. Dado que al hámster nos vuelven a crecer, los dientes rotos no son un problema permanente.